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De Dante Mansilla, el oscuro y seductor traficante de personas de "Vidas Robadas" solo queda su semitono en el hablar y un sesgo en la mirada que delata su timidez. Después del éxito en televisión durante el 2008, Adrian Navarro aposto al teatro: "vengo de ese palo", desliza el hijo de un taxista criado en Laferrere que comenzó su carrera como actor callejero. Mientras estudia propuestas para regresar a la TV filma "las viudas de los jueves" y vuelve a su primer amor: al teatro con "Tres viejas Plumas".


-¿Que te gusto de este proyecto?

Es una pieza que habla de los vínculos, de lo que se abunda te retoma. Se trata de un reencuentro con el recuerdo y la infancia. Los personajes son queribles. Además me reencuentro con Claudia Lapaco, es un privilegio trabajar con ella.


-Alguna vez dijiste que en tus orígenes barriales encontrabas la predisposición para interpretar personajes.

La predisposición la encuentro en la vida misma. Nací en Capital Federal y me crie en Laferrere hasta los 18. Después me mude a Almagro y empecé otra vida, con el secundario echo. Estudiaba con Beatriz Matar, hacia mis primeras obras de teatro con mi grupo de amigos, mimo en la calle y trabaje muchos años en los sótanos.


_¿Y cuando comenzaste a trabajar en la Tv?

Fue en "sin condena". No la pase nada bien y me aleje por un tiempo de la TV. Todo era desconocido: los tiempos, las formas de trabajar, estaba muy asustado y no me senti nada contenido. Estuve seis años alejado del medio.


_¿Y de que vivías?

Siempre fui un busca. Hacia teatro y a a vez trabajaba como vendedor ambulante, saque fotos durante un tiempo con un amigo y nos fue mal porque no teníamos infraestructura. También fui taxista y mozo, pero siempre hice cosas que me divertían. Mi objetivo era trabajar y vivir de la profesión.


_Vivir solo del teatro es difícil ¿no?

Se puede pero antes hay que recorrer un largo camino en la TV y el cine, el teatro comercial y no comercial. Ahora me siento plenamente cómodo. No pesan las horas de grabación porque actuar es un juego para mí. No tiene el contenido del trabajo forzoso.


_Lapacó ha dicho que ese sistema de producción la agobia.

En el colegio le preguntaron a mi hijo de que trabajaba el papá y respondió: "No trabaja, es actor". Y cuando la maestra le respondió que era un trabajo le contesto: "Es un juego señorita". En mi casa todos hacemos lo que nos gusta. Violeta de tres, Facundo de ocho y mi mujer, que es diseñadora de arte, jugamos hasta cuando tendemos la mesa para cenar.

_¿Estabas por firmar con Dori Media "cupido", que paso?

Por el momento el proyecto está parado, tengo otras posibilidades con la misma productora en otro programa; también estoy en conversaciones con telefe. Pero por ahora no quiero adelantar nada. Mientras filmo con Piñeyro "Las Viudas de los jueves" basado en la novela homónima. El rodaje muestra el modo de vida de varias parejas en un barrio cerrado, tiene una trama policial y está protagonizado por Pablo Echarri. Un lujo de compañero y actor.

Galán en la ficción, padre celoso en la intimidad

¿Como te llevas con la exposición después del éxito de vidas robadas?

No cambio nada. Si me piden un autógrafo o una foto accedo, pero si estoy con mis hijos me cuesta desatenderlos para responder a un desconocido. Tengo una nena chiquita que puede bajar la calle mientras me presto para una foto. Ese demonio quiero preservarlo. A mi hijo no le gusta el acoso de la gente, me ha llegado a preguntar si los demás me interesan más que el. Tiene razón.

-¿Sabias que tenes un club de fans?
Lo sé, las chicas van a verme al teatro todos los días. Son muy agradables y estoy muy agradecido porque se toman un trabajo tremendo para montar, subir fotos y armar videos para internet. Lleva mucho tiempo. Es como un mimo para mí.


_Vos querías ser galán ¿no?

Si a los 14 años. Me lo pregunto Horacio Ranieri que era un galán de tv y profesor de teatro. A esa edad lo único que quiere un pibe es ser el rey del colegio. Después cambiaron mis necesidades. Me siento un actor.

Por Laura Corinaldesi.

Fuente: Diario Crónica día domingo 22-3-2009

Gracias Daia!!!!


Fuente: lasviudasdelosjuevesfilm.blogspot.com
Visitar la página: http://lasviudasdelosjuevesfilm.blogspot.com/




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Chicas Adri nos comentó que el 7/03/09 seguramente empiece a grabar una nueva peli que se llamara "Las viudas de los jueves". Comento que su papel será pequeño, pero a la vez tremento y más despreciable que Dante!

el elenco lo conforman Pablo Echarri, quien comenzará a filmar en marzo, en Buenos Aires y Madrid, junto con Juan Diego Botto, Leonardo Sbaraglia, Ernesto Alterio y dirección de Marcelo Piñeiro.


Más Información!

Acá les dejo una notita sobre la peli y el director:"Marcelo Piñeyro adaptará “Las Viudas de los Jueves” El exitoso director de cine argentino Marcelo Piñeyro (Caballos Salvajes) adaptará en pantalla grande la novela “Las viudas de los jueves“, de la escritora Claudia Piñeiro (no hay parentesco). La idea es comenzar a rodar en marzo en Buenos Aires y luego en los estudios españoles Ciudad de la Luz. Producirá Tornasol Films, la compañía de Gerardo Herrero, y este filme forma parte del acuerdo de coproducción de Tornasol con la alicantina Ciudad de Luz, donde se ruedan desde el año pasado las películas producidas por el propio Herrero. Este acuerdo obliga a Tornasol a que invierta anualmente hasta 2011 entre entre 18 y 30 millones de euros en los estudios levantinos. “Las viudas de los jueves” fue la novela ganadora del premio Clarín de hace unos años y describe la vida en los countries (Barrios Privados) de la burguesía porteña. La novela hace un retrato coral de diversas mujeres de clase media alta que residen en una exclusiva zona, donde intentan mantener un estilo de vida a pesar de las crisis, financieras y personales. Los jueves, los hombres se reúnen entre ellos y quedan solas las mujeres, de ahí el título. Los último que conocimos de Marcelo Piñeyro fue El método, un interesante filme sobre las practicas desalmadas de las empresas multinacionales, que logró dos Premios Goya. Por el momento, el director de Plata quemada y Cenizas del paraíso no confirmó elenco."

Fuente: espectadores.net

*"La Viuda de los Jueves" es un libro que escribió la misma autora de "Tres Viejas Plumas"

Gracias Vero!!!! :)
Video que le regalo su Fans Club Oficial a Adrián Navarro el dia del estreno de

"Tres Viejas Plumas"




Hoy apenas nos vio nos agradecio este video nos dijo que se emociono y miles de gracias no se canso de decirnos!!!!

MIL GRACIAS A TODAS POR SER PARTE DE ESTO!!!

Maricruz y Xime

Adrián Navarro en "Yo amo a la TV" (parte1)




Adrián Navarro en "Yo amo a la TV" (parte2)





Adrián Navarro en "Yo amo a la TV" (parte3)





Adrián Navarro en "Todo por nada"


Salió una entrevista a Adri en la revista 7 dias!!!

[Revista 7 dias] "Quiero vivir en una isla como Marlon Brando"


Nota completa en el foro de Adrián Navarro! y + fotos!
http://adriannavarrofans.activoforo.com/


gracias Morocho!!!! te amamos!!!
DESCARGAR CAPTURAS (son más de 90)










Adrian Navarro paso de sorprender como revelación en el papel de Juan Duarte en el cine (Ay, Juancito) a encarnar a un hijo de desaparecidos en Montecristo, y este año pego un salto interpretativo poniéndose en la piel de uno de los villanos de Vidas Robadas, la tira de telefe. Mientras espera el estreno de que parezca un accidente, film que protagonizo con Federico Luppi y Carmen Maura, proyecta protagonizar una película sobre un guion que coescribió con Marcelo Figueras y repasa el camino recorrido. Su visión del éxito y la popularidad, su elogio del riesgo y la falta de prejuicios al actuar, su pasión desde los 14 años.

Salir a la calle con Adrián Navarro ya no es lo mismo que hace un par de años, cuando empezábamos a cruzarnos en Festivales de cine. Desde hace un tiempo en cualquier esquina lo piropean y lo saludan; si caminamos una cuadra mas, hacia la avenida, no faltara quien lo apunte con un celular para sacarle fotos, y hace solo 1 mes, frente a una ovación de cientos de mujeres durante la presentación del capitulo final de Vidas Robadas- la novela que protagonizó en Telefe- , el tipo logro opacar al galán de turno, nada menos que Facundo Arana.
Galán de novela, estrella elegida en un mundo de fantasía, Adrián Navarro se volvió popular, y eso-respaldado por el salto interpretativo que ha dado y sus ganas de divertirse-es una muy buena noticia. Talvez por eso sonríe ahora, o se muestra sorprendido, a cada rato.
Si algo hace Adrián Navarro esta mañana-bar de barrio en el sur de la Cuidad, café con leche con medialunas y toda la mañana por delante para conversar-es decir que esta sorprendido.

Contento y satisfecho por el camino recorrido.
Por eso para comenzar esta entrevista, el actor cuenta que cuando ahora le palmean la espalda y le dicen “Que sigan los éxitos”, él piensa “Que siga el trabajo”. Y mientras puede sigue jugando aferrado a una necesidad de expresarse que descubrió en la infancia y lo llevo a anotarse a los 14 años a un taller de actores con Horacio Ranieri al que le siguieron otros con Beatriz Matar y Agustín Arezzo.
Para decirlo todo y hacerlo reír otra vez con el recuerdo de un titulo de revista de espectáculos en el que decía “de chico soñaba con ser galán”, aunque hayan sacado su frase fuera de contexto, él mismo admitirá que cuando empezó a estudiar Teatro, la idea de convertirse en galán era una fantasía bien concreta. Por ese chico creció, se enamoro de una mujer que lo acompaña desde hace diez años, formo una familia y, en el camino hacia la continuidad laboral como actor, subió unos cuantos escalones; recorrió pasillos, tocó puertas, tembló al actuar-como confiesa de repente y cuando el cine le abrió por fin las puertas con su recordado protagónico como Juan Duarte el hermano de Eva Perón en, Ay Juancito! (2003 Héctor Olivera), ya no se detuvo más.
Este año, luego de aparecer en una decena de películas, también se dio el gusto de filmar con Federico Luppi y Carmen Maura en una ciudad de playa de España, con la dirección de Gerardo Herrero.

Y entonces, ¿como te sentís con esto que te ha ido pasando?
Estoy contento, y no dejo de sorprenderme.
Hace solo cinco años que vivo plenamente de la profesión y no quiero hacer otra cosa.
Quiero dedicarle todo el tiempo a esto. Cuando no estoy trabajando, sigo estudiando o investigo: veo cine o teatro, escribo, estudio algunos comportamientos. Mi trabajo es un juego. Ir a trabajar o hacer una escena puede ser tan fantástico como ir al cine a las nueve de la noche o sentarme a leer un libro a las tres de la tarde.

¿Por qué dijiste en un momento que al comienzo, cuando actuabas, alguna vez te ponías a temblar?
Buenos cuando hice mis primeros bolos me pasaba. Y cuando empecé también pensaba: ¿qué tengo que decir? ¿Cómo tengo que actuar? ¿Cómo tengo que presentarme? Con el tiempo, pude relajarme y empecé a pasarla bien. En las notas, por ejemplo, soy más espontáneo. Vos venís a hablar conmigo, no con un personaje.
Cuando preparo un personaje, armo una línea de pensamiento y no sabes cómo me divierte ese juego ese esquizofrénico de meterme a pensar de otra manera. Si hago un asesino como Dante, mi personaje en Vidas Robadas, tengo que entrar en un juego perverso que puede ser muy atractivo.

¿Cómo llegaste a ganar seguridad o confianza?
Seguridad, lo que se dice seguridad, no tengo (se ríe). Pero hoy puedo decir lo que ves, es lo que soy, que esto es lo que hago. Hoy me siento cada vez más cerca de los lugares a los que quiero ir. En el camino, seguramente, tenga que hacer algún zinzagueo, pero sé donde está mi objetivo. ¿Qué busco? Trabajar, tener una buena vida: trabajar de lo que me gusta, estar bien con mi familia, tener hijos que tengo, conservar mis viejos amigos, viajar…

¿Y “los sueños de ser galán”?
Bueno, esa frase estaba un poco sacada de contexto, me resultó muy gracioso. Yo pude haber terminado siendo una especie de galán (se ríe), pero no soy el típico galán. Yo no soy un personaje como el típico galán. Hay tipos que los ves y decís: “Este es un típico galán”. Yo no me veo ni me siento así. Con esta novela (Vidas…) ahora apareció una euforia, una cosa femenina, y no sólo femenina, sino también muy masculina…Pero no sé. Con este personaje aparecieron cosas que también dan un poco de miedo porque ¿a quien aplaudían el otro día? Dante era un asesino, un perverso, un asesino, un violador Me preocupo un poco que aplaudan a un personaje nefasto.

El personaje era asesino y perverso, pero tenía su vulnerabilidad…
Los malos de la historia, llegaron a ser más populares que muchos buenos.
Si, pero Dante igual era un ser despreciable. Si un perro ataca una vez, ya no podes confiar.
Dante era un animal que había atacado una vez y había defendido otras, pero podía volver a atacar en cualquier momento.

¿A qué te referís con euforia masculina? ¿Y las chicas? ¿Cómo es salir a la calle, o pararte frente a ese teatro lleno el día del capitulo final, y que te griten todo tipo de cosas o que pongan tanta expectativa en vos?
Es raro porque la gente espera. Y si hay algo que aprendí en mi vida es a no esperar nada del otro. Si quiero algo, lo pido. A veces siento que la gente espera algo de uno. A lo mejor estoy con mis hijos en la calle, voy caminando, y alguna persona se acerca y me pide una foto. Para sacar una foto, tenés que parar, sacar a tus niños, sacarte la foto; la gente se te pone a hablar y no puede ver que estás con dos chicos. En ese caso yo prefiero que sea en otro momento. Lo de la foto es extraño. La gente quiere la foto, y no hay nada mejor que el momento vivido; la foto no sirve para nada.
Yo nunca me saque una foto, este año estuve trabajando con Federico Luppi, un tipo que admiro mucho, y no me saque ninguna foto.
Yo quería compartir momentos con él. Trabaje con Norma Aleandro, con Jorge Marrale, con Carmen Maura, y lo que me quedaron fueron momentos compartidos, haber podido mirarlos a los ojos, que me dieran una cosa o nada. Algo chiquito como “que te vaya bien”. O un consejo dado a tiempo.

También te escuche decir alguna vez citar a Mafiesto cuando decía “Sólo soy un actor”…
Si, me siento identificado con esa frase porque en un punto es eso. ¿Qué puedo darles yo, fuera de lo que doy? Lo que doy es lo que ven.
Soy un bufón que les cuenta un cuento, y es maravilloso poder estar dentro de ese cuento.
Cuando termina la escena no te voy a decir que deja de ser maravilloso, pero me quiero maravillar con otras cosas, con las reacciones y actitudes de mis hijos, con los ratos que comparto con mis amigos cuando salimos.
Quiero reírme, no estar cuidando la forma o la postura. Por eso digo que no me considero un galán. Un galán debe cuidar su forma.

Y este fenómeno, el éxito de las chicas, ¿no te levanta la autoestima? ¿Qué haces con toda esa energía después de que te ovacionan o te gritan más que al protagonista de la novela?
Eso es un juego y me encanta. El otro día cuando Salí del teatro, era una ovación, no me esperaba algo semejante. Una cosa es ver que alguna persona te saluda por la calle y otra es escuchar todo un coro, un montón de gente gritando. Es algo tremendo. Me quedé impresionado de la reacción de la gente, de las chicas jovencitas. Yo antes tenía un target de seguidoras (se ríe), y creo que eran de mi generación para arriba, pero ahora las adolescentes chiquitas, las nenas me gritan.
Voy al colegio de mi hijo y las chicas de 12 o 13 años también gritan algo. Eso me enternece y a la vez marco una distancia entre la niña y yo, porque no es lo mismo una mujer que una niña. A una niña le pasan cosas de niña y se enamora de un señor casado, de barba y pelo blanco, pero es una niña.

¿Tu mujer y los chicos también te hacen devoluciones?
Bueno, mi hijo tiene 8 y no vio la novela, se fue enterando de lo que pasaba porque le contaban en el colegio, y un día me empezó a decir: “Papi, los chicos en el colegio, dicen que sos un asesino”. Le explique que no era yo, sino Dante. Y empecé a mostrarle algunas cosas.
Después vio el final y ese día fue lindo porque sentí que estaba grande que podía entender mejor, que pudo separar. Hasta entonces, yo no quería que viera la novela porque no era una historia para que vean los chicos. Para mi hija de 3 años, todo es más natural, porque nació con un papá que trabaja como actor.
A veces es gracioso porque conoce a mis compañeros de trabajo y frente a la tele de repente dice: “ella es mi amiga” o “Mirá, ella me vio hoy a mí”.

¿y tu mujer?
En casa no se habla mucho de mí. En casa se habla de las cosas de la casa. Me acuerdo que hace unos años, cuando llegue a mi casa, me senté en la cocina y pregunte: “Que vamos a comer?”. Yo ya había filmado Ay, Juancito, y mi mujer estaba haciendo mil cosas a la vez, estaba con Facundo, preparaba la comida, a la vez escribía algo para el trabajo, subía, bajaba. Y me contesto: “No sé qué vas a preparar vos”. Yo le dije que veía que estaba cocinando, pero entonces me dijo: “Mira Adrián, si pretender que cada vez que entres en casa yo te aplauda, te equivocaste de lugar”. Y tenía razón. Yo también tenía que ponerme a hacer las cosas de la casa. En mi vida personal, tengo una compañera que me banca; le encanta lo que hago, disfruta del momento. Y como esta tan segura de lo que hace y de lo que es, esta relajada, puede disfrutar de que me griten a la salida de un teatro o lo que sea.

Antes de trabajar como actor hiciste todo tipo de trabajos ¿no?Sí, hice de todo. Yo he ido adquiriendo las cosas con mucho trabajo. La gente a lo mejor piensa: “Mira lo bien que le va a este de golpe”, de golpes que recibí (se ríe). Esto no fue de un día para el otro. Antes de hacer Ay, Juancito, cuando tenía 34, le dije a mi mujer que si no lograba una estabilidad laboral cuando cumpliera 35, me iba a dedicar a otra cosa…. A los tres meses estaba filmando la película, y mi vida cambio rotundamente. Recuerdo que cuando iba al casting, internamente sabía que ese personaje iba a ser para mí. No lo digo desde la soberbia, sino desde el sentimiento. Había leído mucho, había hablado mucho, había visto sus fotografías y de alguna manera me sentía ese personaje.

Antes hablabas de Luppi y de Carmen Maura. ¿Cómo fue la experiencia de rodar en España?
Yo ya venía haciendo películas acá, pero en Europa se trabaja de otra manera. Desde la recepción en adelante, todo es distinto. Trabajar con Luppi fue increíble porque él es un actor al cual vi durante muchos años de mi vida, igual que a Carmen Maura. En la primera escena que hicimos, yo la iba a visitar a su departamento para ofrecerle mis servicios, y hasta ese momento no la conocía. Me acuerdo que le dije: “Hola”, y ya estábamos ahí…
Es fuerte enfrentarse con estos personajes que te hicieron reír y emocionar tanto. Y fue interesante porque mi personaje era uno de esos totalmente para afuera, un opa, un tipo que piensa raro. Poder mirar a Carmen Maura a los ojos y divertirnos juntos fue increíble.

¿Alguna anécdota con Luppi?Con Luppi nos hemos ido a tomar un par de vinos y compartimos media pizza porque a la otra pizza y media se la comió él. Es un tipo encantador, con el siempre tenes un tema de conversación y es muy afectuoso. Se lo ve muy sincero, no es un tipo que no busca quedar bien con la gente. Él dice lo que piensa y ahí es donde conectamos bastante. Estando con él, por ejemplo, tome la decisión de hacer una película. Fue clave. Me llamaban por teléfono y él me aconsejaba. “Decile que no”. Lo hacía y me volvían a llamar. “Otra vez deciles que no”, me decía. Hasta que me dijo que estaba bien, que arreglara. Fue como un guía, y desde lejos, cerré para filmar otra película.

¿Que aprendiste, en cambio, con un actor como Jorge Marrale en Vidas Robadas?
Jorge es un tipo totalmente desprejuiciado para trabajar y en eso es un ejemplo a seguir. No le tiene miedo al ridículo o al error, y entonces se equivoca poco. Al no tener miedo al error, te equivocas poco, vas y hacés. Cuando empecé a grabar Vidas robadas, un día le dije: “No sé muy bien qué estoy haciendo”. Y él me respondió que era lo mejor que me podía pasar porque estaba haciendo algo. Me sugirió que dejara que el personaje fuera por delante de mi persona y ese mismo día lo puse en práctica. Deje que el personaje llevara adelante la situación.

Te entregaste…
Sí, y recién ahí empecé a disfrutar de una manera increíble y a sentirme cómodo. Dejé de juzgar lo que hacía, dejé de tener prejuicios con el personaje. Y deje de temblar completamente, volviendo a lo que decía antes (se ríe), porque me empecé a divertir. Es fundamental saber escuchar. Me acuerdo que otro día, una compañera de trabajo, María Florentino, me dijo. “En cuanto le encuentres vulnerabilidad a Dante, vas a destrozar corazones”. También paso algo así finalmente y fue tan simple como poder escuchar, probar y sentirme cómodo… Por este tipo de cosas siento que esta novela cambió mi relación con la actuación, fue como un antes y un después: pude soltar, jugar, experimentar. Y reconfirmar que uno tiene que ir en busca de lo que quiere; olvidarse un poco de lo que van a decir porque siempre van a decir algo. No importa tanto eso, importa lo que te pasa, lo que sentís y como te llevas con lo que hacés.

¿Esa seria tu fórmula del éxito?
Supongo que tendría que ver con eso. El éxito es increíble. Realmente, de no creer. Igual que la felicidad, no sé. ¿Cómo podes ser feliz si miras a través de esa ventana y un niño del otro lado de la calle está en patas y tiene la mirada triste? ¿Cuán feliz puedo ser yo en este momento? Lo que puedo hacer en todo caso, es vivir lo más plenamente posible. Intentar ayudar en algo, colaborar en algo en la medida que se pueda y seguir. Mirá, nosotros venimos de un agujero y vamos habías otro, y en ese tránsito lo único que yo deseo es vivir lo más intensamente posible. Hace un tiempo escuché a un hijo decirle a su padre que estaba aburrido y el padre le contesto: “Es un buen momento para que te pongas a crear”. Eso es lo que yo empecé a hacer. Desde chico, en los momentos en los que me sentía aburrido, empezaba a crear. ¿Cómo lo hacía? A través del juego, imaginaba, siempre a través del juego y la imaginación. Eso es algo que todos podemos hacer. Es un entrenamiento, como todo, y si no lo ponés en práctica, el impulso se atrofia. Yo trato de nutrirme permanentemente. *


LA CALLE CORRIENTES, SORIANO Y LA MAGIA DEL CINE

Con el cine tengo una relación muy linda porque me abrió la puerta al trabajo de la mano de Héctor Olivera con Ay, Juancito, y después pude tener continuidad de trabajos en cine. Yo empecé a ver películas cuando era chico, pero recién en la adolescencia, cuando empecé a estudiar teatro y venia de Laferrere, donde vivía, pude hacerlo en la Capital. Me encantaba caminar por la avenida Corrientes y ver todas esas luces. Estudiaba teatro y creo que ya caminaba como actor, con ese andar. Todo aquello me abrió un mundo. Ya a los 20 años me vine a vivir solo y empecé a leer mucho, iba al teatro al cine, a los museos. El primer libro que leí y me quedo grabado a fuego fue Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano. También veía películas y recuerdo especialmente algunos trabajos de Al Pacino, Robert De Niro , Dustin Hoffman, Sean Pen y Gary Olman. Todavía me gusta ir al cine solo. Cuando había un hueco en la grabación de Vidas Robadas, si tenía tres horas, me iba a ver alguna película, me refugiaba en el cine.


Fuente: Revista Cinemania de Diciembre